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¿Soy adicto al sexo?

Pensar a menudo en mantener relaciones sexuales es algo muy sano. Citarse de vez en cuando con escorts de lujo para pasar un buen rato también lo es. Al fin y al cabo, el sexo nos aporta una amplia diversidad de beneficios, tanto a nivel físico como psicológico: seguridad en uno mismo, autoestima, actividad física, liberación de serotonina…

Sin embargo, algunas personas piensan día y noche en el sexo, sin freno. Estos pensamientos continuos pueden llevarlos a que otras acciones queden imposibilitadas, desde trabajar hasta salir a comprar o leer el periódico.

Esta adicción al sexo afecta a cerca del 6 por ciento de la población.

Cómo detectar la adicción al sexo

La persona afectada por esta adicción pasa mucho tiempo buscando vías y maneras de practicar sexo cuanto antes. Además, siente un ansia constante por ello. Tanto, que es incluso posible que abandone deberes fundamentales de su vida para dedicarse únicamente a la búsqueda de sexo: el trabajo, las clases, la familia y otras obligaciones se convierten de inmediato en algo secundario. Incluso, comer y dormir se vuelven menos importantes que mantener relaciones sexuales.

Además, esta adicción también ocasiona problemas sociales o interpersonales, incluso, con uno mismo: a pesar de saber que existe un problema, no se es capaz de pedir ayuda o buscar una solución, lo cual genera una pérdida notable de autoestima.

Por otro lado, la masturbación se convierte en una vía rápida y fácil para encontrar sexo mientras la persona que sufre esta adicción sigue buscando otras maneras de conseguir practicar sexo.

La terapia como solución

Como el cualquier adicción, con tal de que el problema comience a resolverse, es importante que la persona que la sufre acepte su problema y acceda a buscar o aceptar ayuda para ponerle remedio.

Una de las técnicas más empleadas en el tratamiento de esta adicción en concreto es la terapia cognitivo-conductual: se enseña al paciente a controlar y gestionar su obsesión por el sexo y se le facilitan diversas herramientas que contribuirán a mejorar su calidad de vida y sus relaciones personales.

También hay quien opta por la hipnosis, o quien trata de cambiar el sexo por otro tipo de ejercicio físico y se apunta a realizar un deporte concreto que le resulte interesante.

Al final, lo importante es saber disfrutar del sexo sin que nos imposibilite realizar otras tareas necesarias.