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Cómo dar un buen masaje erótico a un hombre: Parte 2 – TÉCNICA DE MASAJE

Si en el post anterior (Cómo dar un buen masaje erótico a un hombre: Parte 1 – AMBIENTACIÓN) te hablamos de lo importante de la preparación, de cuidar todos los detalles para crear un entorno propicio, a continuación hablaremos de cómo se tiene que hacer un masaje erótico para que esté a la altura de las circunstancias, para que tanto tú como él disfrutéis de esta experiencia que puede ser un muy buen preliminar para cosas más intensas…

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Poco a poco: la paciencia es la clave

Algo ya te comentamos en el otro post pero una de las claves principales para que el masaje erótico consiga todos sus resultados es que vayas poco a poco. Hay que evitar ir directamente al tema, al final feliz, porque aquí de lo que se trata es de alargar el camino lo máximo posible para que una vez lleguéis al destino la sensación sea muy intensa, un cúmulo de erotismo que explota de una forma muy placentera.
Empieza por la espalda

De entrada no te acerques a las zonas erógenas. Eso vendrá después. Una zona muy buena para arrancar con el masaje es la zona de la espalda y del cuello. Un masaje erótico no deja de ser un masaje y estas áreas suelen acumular mucha tensión. Así que masajea y destensiona para que tu compañero de sesión se relaje.

Después puedes seguir por los brazos y las manos, expandiendo ese relax, para luego pasar a pies y piernas. Son zonas no erógenas por definición pero estimularlas, relajarlas, acariciarlas contribuye a una sensación general muy placentera. Y poco a poco el rey llegará a Roma, ya sabes.

Contacto constante

Aquí va otra de las claves de un masaje erótico bien hecho. Cuando pases de una zona a otra no te despegues del cuerpo de tu compañero. Haz una transición de la espalda a las piernas, por ejemplo, y aprovecha el camino para regalarle caricias y estímulos que no le van a desagradar en absoluto. Un masaje erótico es una cosa íntima y el contacto constante de tu cuerpo contra el suyo también va a ponerle muy a tono. Y si para llegar a un lugar de su cuerpo tienes que apoyar tus pechos en él o rozarle no dudes en hacerlo. Va a gustarle de veras.

Y llegando a la parte de delante

Una vez acabes con la parte de atrás es hora de pedirle que se dé la vuelta para ahora sí conquistar Roma. Pero ya sabes eso de que “Roma no se conquistó en un día” así que no te precipites. Si has hecho bien tu trabajo él estará excitado de forma visible, pero no ataques aún. Siéntate sobre él y empieza a masajearle el pecho. Con tus manos bien embadurnadas en aceite presiona y acaricia sus pectorales y su cuello. Subida sobre él puedes aprovechar para rozar con tus genitales lo suyos, pero de forma sutil. No hace falta que seas muy explícita porque con algo ténue ya sea va a poner a mil. Masajea su pecho y sus abdominales y ve bajando hasta llegar a su pene, el trono a conquistar.

A estas alturas ya estará entregado a ti así que marca tú el ritmo. Empieza por algo suave, por rodearle los testículos con la mano o acariciarlos suavemente mientras con la otra mano empiezas a masturbarle. Algo muy excitante es empezar a apresurar el ritmo para parar de repente o bajar el ritmo. Así alargas el estímulo y haces que cuando al fin le masturbes de verdad para llegar al final del masaje la excitación sea mucho mayor. Y se rendirá ante ti. Un buen masaje erótico es algo delicioso y puede ser el principio, tras una breve pausa, de una noche muy muy caliente.

No desaproveches la oportunidad y pon en práctica los pasos que te explicamos en estos dos posts. Vas a disfrutar y hacer disfrutar muchísimo. ¿Vas a perdértelo?